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Cyrano de Bergerac

sábado, 21 de marzo de 2009

Hoy día Cyrano de Bergerac es un personaje conocido sobre todo como protagonista de la magistral obra en verso compuesta por Edmond Rostand en 1897, un clásico del teatro de todos los tiempos. Un personaje rebelde y orgulloso, de nariz descomunal, gran ingenio y mucha habilidad con la espada. Ha sido interpretado en numerosas ocasiones tanto en teatro como en cine, encarnado por actores famosos como Richard Mansfield, José Ferrer o Gérard Depardieu, este último en la magnífica película de Jean-Paul Rappeneau de 1990. Pero fue un personaje real que vivió entre 1619 y 1655, nacido en París, poeta y dramaturgo que satirizó en sus obras las costumbres de la época y se ganó ya en vida fama de héroe romántico y pendenciero bravucón. Parece cierto que tuvo una gran nariz, motivo de insultos y cachondeo general, lo que valió para participar en numerosos duelos de los que siempre salió invicto. Pero también debería ser recordado como la persona que concibió por primera vez la única manera que ha tenido el hombre de llegar al espacio. Propuso el uso de cohetes en dos obras sólo publicadas póstumamente, su Historia cómica de los estados e imperios de La Luna y su Historia cómica de los estados e imperios del Sol.

Lord Byron

jueves, 22 de enero de 2009

La vida de Lord Byron parece que fue muy parecida a la del personaje protagonista de su poema Childe Harold, esto es, la de un joven atormentado y confuso que vaga por la vida soportando la carga angustiosa de viejos pecados. Podemos decir con total seguridad que Lord Byron llevó una vida escandalosa. Fue bisexual reconocido, pederasta consumado y hermano incestuoso. Escandalizó a su Inglaterra natal y puritana de su época por las relaciones que mantuvo con su hermana Auguste, de las que incluso nacería una niña llamada Medora.

Fiodor Dostoievski


Fiodor Dostoievski fue, probablemente, el escritor más angustiado de todos los tiempos. Durante toda su vida estuvo perseguido por la enfermedad, las deudas y los miedos. Fue un hombre verdaderamente atormentado. Nació en el mismo manicomio donde su padre trabajaba como médico. Dicen que tuvo desde su infancia extraños temores, oía voces, creía en fantasmas, hablaba con apariciones. Ya de adulto tenía fuertes recaídas por causa de la epilepsia, ataques que lo dejaban exhausto y postrado en la cama sin actividad durante días. Probablemente su brutal hipocondría estaba más que justificada. Conoció como pocos hombres la miseria del subsuelo, de la continua recaída, del golpe en el abismo. Pero sin duda el acontecimiento más impactante de su vida ocurrió en 1849. Se había unido a un grupo de intelectuales que se reunían para comentar las obras de los escritores socialistas franceses, que por aquel entonces estaban prohibidos por la política totalitaria del Zar Nicolás I. El grupo terminó siendo descubierto. Detenidos sus miembros, fueron encarcelados y condenados a muerte. Dostoievski llegó a estar delante de un pelotón de fusilamiento, atado a un palo con una soga y con la fosa delante de él mismo. La amnistía del Zar había llegado poco antes, y en ella se conmutaba la pena máxima por una condena a trabajos forzados en la fortaleza de Omsk, en Siberia. No obstante el capitán del pelotón, deseoso de atemorizar a los indultados, decidió continuar la escena de la ejecución hasta su penúltimo movimiento, llegando incluso a dar la orden de abrir fuego. Las consecuencias de esta macabra broma fueron devastadoras. Algunos de los compañeros de Dostoievski perdieron el juicio, y el propio escritor, aunque ganó en lucidez, vivió siempre bajo los efectos adversos de la experiencia que le marcó para el resto de su vida.

La calavera de Descartes

viernes, 16 de enero de 2009

René Descartes, inventor de la filosofía moderna, murió en 1650 de una neumonía en Estocolmo, pero hasta muchos años después no regresó su cadáver a Francia. Sucedió en 1666 por deseo expreso de sus amigos, que creían que sus restos debían reposar en París. Exhumaron el cadáver y en un descuido de éstos, un capitán de la guardia trocó el cráneo privilegiado del racionalista por el de un desconocido, vendiéndolo luego a un coleccionista. Como nadie supo lo sucedido, la verdadera calavera de Descartes decoró las vitrinas de más de un caprichoso durante casi dos siglos.

El "corazón" de Mary Shelley


La escritora Mary Shelley, autora de Frankenstein, quería tanto a su marido, el poeta romántico Percy Bysshe Shelley, que conservó su corazón hasta el día de su muerte. El poeta falleció ahogado el 8 de julio de 1822. Sucedió en medio de una tormenta cuando navegaba entre las ciudades italianas de Livorno y La Spezia. La mala suerte quiso que cayera por la borda al mar y su cuerpo apareció en una playa diez días más tarde. Tal y como hacían los antiguos griegos con sus muertos, Mary y los amigos de su difunto esposo prepararon una hoguera a orillas del mar y quemaron el cadáver. Eran románticos y atrevidos, asi que cuando Shelley estaba casi consumido por las llamas, a uno de sus amigos, el también poeta Edward Trelawny, se le ocurrió meter la mano en el cuerpo y sacar el corazón, que todos se disputaron pero que ganó finalmente Mary. A la muerte de esta, treinta años más tarde, se encontró la reseca víscera en un cajón junto con las hojas manuscritas de una obra de él.

La Biblioteca-Archivo Vaticano

martes, 23 de diciembre de 2008

Las estanterías de los Archivos Vaticanos miden alrededor de 25 kilómetros, sin contar con los Archivos Secretos, a los que solo tiene acceso el Papa y un número concreto de cardenales y alta jerarquía del Estado Vaticano. La Biblioteca-Archivo Vaticana cuenta con más de un millón de volúmenes, más de cien mil mapas y grabados y aproximadamente cien mil manuscritos.

Honoré de Balzac

domingo, 21 de diciembre de 2008

El número de anécdotas de Honoré de Balzac daría para escribir un blog únicamente dedicado a él, pero hoy podemos mencionar un par de ellas que son especialmente características de su persona. La obra del escritor es descomunal, imposible de abarcar en una sola vida si deseamos también leer a otros muchos. Pues bien, La Comedia Humana estaba condenada a quedar inconclusa. Balzac tenía ya planeados otros muchos títulos de su gigantesca obra, no sólo anotaciones sobre las tramas y los nombres de los personajes, sino las maquetas de los libros encuadernados y los títulos puestos en los cantos. Solía decir que lo tenía todo en su cabeza y sólo pedía más tiempo para rellenar todas aquellas hojas en blanco a la espera de su realista pluma. Era realmente un proyecto imposible de abarcar, ni siquiera para un hombre que se tomaba treinta tazas de café diarias para mantener un ritmo de prosa inigualable. Su vida era su escritura. Nada estaba por delante de su obra, ni siquiera las mujeres, aunque por lo que se sabe tuvo muchas amantes. En este tema Balzac era inflexible, era partidario de la castidad del escritor mientras estuviese sumergido en una obra. Famoso es que llegó a recriminar a Dumas hijo su afición por el sexo femenino; aquel joven perdía demasiadas energías en cuestiones de cama. Y es que Balzac defendía la teoría de que en una noche de amor con una mujer se perdía al menos medio volumen de un libro, algo inadmisible. Concluía finalmente que no había en el mundo una sola mujer que mereciera tanto la pena como para perder en un año dos volúmenes, es decir, cuatro noches.

Muertes más humillantes

sábado, 20 de diciembre de 2008

La muerte en sí misma siempre es un hecho humillante, pero cuando a esto le sumamos morir por motivos del todo grotescos, es algo que cualquiera querría evitar al final de sus días. Tenemos dos ejemplos de lo más desalentadores como son el caso del dramaturgo Esquilo y Catalina la Grande de Rusia. Esquilo murió como consecuencia de ser golpeado por una tortuga que se cayó de las garras de un águila que volaba sobre él, siempre según la versión de Hermipo de Esmirna. Catalina la Grande fue sorprendida por la muerte en 1796, sentada en su retrete mientras evacuaba con esfuerzo y dolor un cólico letal que padeció un 16 de Noviembre.

Sherlock Holmes


Popularmente se atribuye a Sherlock Holmes, el famoso detective creado por Sir Arthur Conan Doyle, una frase que perfectamente podría haber servido para caracterizar al personaje, pero que realmente es una pura invención popular. A Conan Doyle seguramente no se le pasó por la cabeza o por lo menos nunca llegó a ponerla en boca de su personaje. La frase “¡Elemental! Querido Watson” no aparece en ninguna de las novelas ni relatos protagonizados por Sherlock Holmes, en ninguna. Solo existe un relato titulado El Perverso que contiene un comentario similar. Tras una de sus habituales y sorprendentes deducciones, que dejan fascinado al doctor Watson, éste felicita a su amigo con un escueto “¡Excelente!”, y Holmes con su habitual flema y orgullo le responde con un preciso “¡Elemental!”.

Correspondencia más breve de la Historia


Se dice que la correspondencia más breve de la historia la mantuvo Víctor Hugo y su editor de Hurst & Blackett. En 1862 el genial escritor entregó a su editor su novela Los Miserables y decidió tomarse unas vacaciones. Escribió una carta al editor con la simple anotación “?” para saber que tal marchaban las ventas, la contestación del editor fue “!”. Suponemos que fueron muy buenas noticias aunque breves para Víctor Hugo.

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