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Los orígenes del café

lunes, 5 de enero de 2009

Se cree que hasta el siglo XIII a nadie se le había ocurrido cocer los granos de café para beberse la infusión resultante, hasta entonces solo se masticaban. Los primeros en hacerlo fueron los árabes, que habían sido también los primeros en cultivarlo. Las primeras plantaciones datan del año 675 y cerca del Mar Rojo. No obstante, no sería hasta los siglos XV y XVI cuando se empezó a cultivar en abundancia en la zona de Yemen. Hay una leyenda, la cual es admitida generalmente, que cuenta que los extensos cafetales de Hispanoamérica surgieron de un único esqueje vivo de cafeto que los franceses consiguieron plantar con éxito en La Martinica en el año 1714. A partir de ahí el abrumador consumo de esta estimulante infusión, que ha tenido insignes adictos como Voltaire o Balzac que bebían 50 y 30 tazas cada día respectivamente, o el caso del sultán otomano Selim I que mandó matar a dos médicos que le habían recomendado, por el bien de su salud, el abandono de su ingesta.

Honoré de Balzac

domingo, 21 de diciembre de 2008

El número de anécdotas de Honoré de Balzac daría para escribir un blog únicamente dedicado a él, pero hoy podemos mencionar un par de ellas que son especialmente características de su persona. La obra del escritor es descomunal, imposible de abarcar en una sola vida si deseamos también leer a otros muchos. Pues bien, La Comedia Humana estaba condenada a quedar inconclusa. Balzac tenía ya planeados otros muchos títulos de su gigantesca obra, no sólo anotaciones sobre las tramas y los nombres de los personajes, sino las maquetas de los libros encuadernados y los títulos puestos en los cantos. Solía decir que lo tenía todo en su cabeza y sólo pedía más tiempo para rellenar todas aquellas hojas en blanco a la espera de su realista pluma. Era realmente un proyecto imposible de abarcar, ni siquiera para un hombre que se tomaba treinta tazas de café diarias para mantener un ritmo de prosa inigualable. Su vida era su escritura. Nada estaba por delante de su obra, ni siquiera las mujeres, aunque por lo que se sabe tuvo muchas amantes. En este tema Balzac era inflexible, era partidario de la castidad del escritor mientras estuviese sumergido en una obra. Famoso es que llegó a recriminar a Dumas hijo su afición por el sexo femenino; aquel joven perdía demasiadas energías en cuestiones de cama. Y es que Balzac defendía la teoría de que en una noche de amor con una mujer se perdía al menos medio volumen de un libro, algo inadmisible. Concluía finalmente que no había en el mundo una sola mujer que mereciera tanto la pena como para perder en un año dos volúmenes, es decir, cuatro noches.

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